Privacidad
Todo lo que dice esta página se puede verificar en cómo funciona el sitio. Es corta a propósito.
Tu archivo
Tu archivo se usa solo para convertirlo. Mientras se sube puede pasar por un archivo temporal del servidor, que se elimina al terminar la petición; cualquier resto que deje un corte se borra al arrancar el servicio. La conversión ocurre en memoria y el original no se conserva.
El resultado convertido vive solo en memoria: se puede descargar durante 5 minutos o hasta 3 veces; después deja de ser accesible y se elimina de la memoria del servidor. El resultado no se escribe en disco.
Sin cuentas, sin cookies, sin rastreadores de terceros
No hay registro ni cuentas. El sitio no usa cookies. Tu navegador guarda solo el idioma que elegiste, en su almacenamiento local, y nada más.
No hay analítica de terceros ni píxeles: esta página no hace ninguna petición a otro dominio, tampoco para las fuentes. El enlace de donación lleva a Cafecito solo si haces clic, y sin informar desde dónde vienes; el clic sí lo contamos en nuestro propio servidor, como se explica más abajo.
Qué medimos
Medimos visitas con un script propio, sin cookies ni servicios de terceros. De cada visita guardamos la página, el idioma, el tipo de dispositivo (computadora, móvil o tableta), el país desde el que te conectaste y solo el dominio del sitio desde el que llegaste (nunca la página completa; vacío si llegaste directo o desde ForgeBridge), durante 180 días.
El país sale de comparar tu dirección IP contra una base de datos que vive en nuestro propio servidor: no se consulta ningún servicio externo, así que tu IP no sale de acá. Guardamos únicamente el código de dos letras del país (AR, ES, US…), nunca la ciudad, la provincia ni las coordenadas (esa base ni siquiera los trae), y de una dirección IPv6 se consulta el prefijo, no la dirección completa. Si tu IP no está en la base, o usás una VPN, el país queda vacío.
Tu dirección IP y el identificador de tu navegador se combinan en un código de 16 caracteres usando una clave secreta que cambia cada día y que solo existe en la memoria del servidor: durante ese día el código es un seudónimo; después nadie, ni nosotros, puede volver a vincularlo contigo.
Si tu navegador envía la señal Global Privacy Control o Do Not Track, contamos la visita sin ese código.
A los 30 días el código se borra de la base de datos; a los 180 solo quedan totales diarios sin ningún dato por visitante: cuántas visitas y cuántas personas hubo cada día, y de qué países, sin nada que apunte a nadie en particular.
De cada conversión registramos la impresora destino, la marca de la impresora para la que se había preparado el archivo (por ejemplo, Bambu Lab o Creality), si salió bien o qué tipo de error dio (por ejemplo, si el archivo ya estaba laminado), el tamaño aproximado del archivo, la altura de capa, el perfil elegido, cuántos filamentos tenía y cuántos quedaron, si hubo recorte, si el modelo venía dividido o con soportes pintados, cuánto tardó y desde qué tipo de dispositivo se hizo; nunca el nombre del archivo, su contenido ni los colores. Si el archivo se rechaza por no venir de Bambu Studio, guardamos además el nombre del programa que lo generó, tal como el propio archivo lo declara (por ejemplo «tinkercad»), sin versión; nunca el nombre del archivo.
También registramos cada clic en un botón de donación (solo el dominio de destino, nunca la URL completa) y cada descarga del resultado (si salió bien o qué error dio, y desde qué tipo de dispositivo). Y contamos, sin subir nada, las veces que la app rechaza un archivo en tu navegador por superar el tamaño máximo o por no ser un .3mf; cuando es por tamaño guardamos además en qué rango caía (por ejemplo, entre 150 y 200 MiB), nunca el tamaño exacto ni el nombre del archivo.
Una copia de seguridad de esta base de datos se guarda a diario en el mismo servidor y se conserva 14 días, así que un dato borrado puede sobrevivir en las copias hasta dos semanas más; el código de visitante que quede ahí ya no puede vincularse con nadie, porque la clave del día con la que se generó dejó de existir.
Estos datos los ve solo quien opera el sitio, con contraseña, y sirven para saber cuánta gente usa ForgeBridge y qué falla.
Qué registra el servidor
Ese registro de accesos no guarda tu dirección IP, cookies, el idioma del navegador ni la página desde la que llegaste; lo que mide el script de visitas se describe en la sección anterior. El registro guarda el método y la ruta de cada petición (nunca el nombre de tu archivo), el código de respuesta, la hora, la duración, el tamaño de la respuesta y el identificador de tu navegador (User-Agent), entre otros datos técnicos de la petición.
Tu dirección IP se usa en memoria para limitar el uso abusivo (un contador por dirección y ruta): no se escribe en disco ni en el registro, se descarta sola como máximo una hora después de tu última petición (el barrido ocurre con la siguiente petición que atiende el servidor) y desaparece al reiniciar el servicio. La base de ese uso es nuestro interés legítimo en mantener el servicio disponible.
El sistema operativo del servidor registra, como cualquier servidor, los intentos de conexión de administración (SSH) con su dirección IP. Eso no pasa por la aplicación ni por este filtro.
Si me escribes
El sitio tiene un formulario de contacto y la app ofrece dejar un mensaje después de una conversión o de un error. De cada mensaje guardamos el texto que escribes, tu correo (obligatorio: es la única forma de contestarte), el enlace al modelo si lo pegas, el idioma, desde qué página lo mandaste, el país de tu conexión (con la misma base local de países que usamos para las visitas, solo el código de dos letras) y, si lo mandas desde la app, el nombre y tamaño del archivo que subiste, qué impresora elegiste, qué versión de ForgeBridge convirtió, el perfil y las elecciones (purga, cabezales, materiales) y qué avisos o error mostró, con sus valores. Nunca el archivo.
Lo usamos para leerte y contestarte. Un mensaje se conserva hasta que lo archivamos; una vez archivado se borra a los 180 días. Nadie más lo recibe: no hay terceros en el medio, ni para enviarlo ni para guardarlo.
La extensión para Chrome
La extensión hace lo mismo que la web, pero sola. Termina de bajar un .3mf, lo lee del disco, lo manda a nuestro servidor para convertirlo con la impresora que elegiste y guarda el convertido al lado del original. Todo lo de arriba vale igual: tu archivo se convierte en memoria y no se conserva, y el resultado vive 5 minutos o 3 descargas.
No mira las páginas que visitas. No pide permisos sobre MakerWorld, Printables ni ningún otro sitio. Lee un solo archivo, el .3mf que Chrome acaba de reportar como descarga terminada, en la ruta que Chrome le indica. Nunca recorre tus carpetas ni lee otros archivos. Para poder leer ese archivo, Chrome te pide activar «Permitir el acceso a las URL de archivo» en la página de la extensión.
En tu navegador guarda solo tus ajustes (la impresora, si quieres el reporte, si está activa) y una lista corta de la actividad reciente con los nombres de los archivos, que puedes borrar cuando quieras. Nada de eso sale de tu navegador. Cada conversión hecha desde la extensión cuenta como una conversión más, con los mismos datos de «Qué medimos» y la versión de la extensión, para saber cuánta gente la usa.
Dónde está el servidor
En OVHcloud, en Beauharnois (Canadá). No usamos redes de distribución ni proxies de terceros: la conexión cifrada termina en nuestro propio servidor.
Contacto
Para cualquier pregunta sobre esta página: hola@forgebridge.app.
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